23 de enero 2012
Por Franiel Genao (franiel.genao@gmail.com)
Algo más que un mural bonito, una consigna era la sombrilla y el 4% que se encontraban pintados en las afueras de la Fundación Solidaridad en Santiago, institución que desde un inicio se a puesto a favor y ha brindado todo su apoyo a la demanda que se ha hecho nacional por el cumplimiento de la partida presupuestaria correspondiente al sector de la educación pública, violada la disposición legal que le asigna el 4% PIB a la educación por este, como por los anteriores Gobiernos que han hecho gestión desde la promulgación de la misma en el año 1997.
Esta ley, producto de una lucha de décadas, por darle un marco legal a las necesidades del sector público en el área de educación tiene sus ventajas y defectos y nos exige como siguiente paso ampliar más el alcance de su contenido curricular, para poder construir una sociedad más fértil y democrática. Pero para hacer todo esto, antes debemos lograr que el país supere la falta de institucionalidad vuelta costumbre en los asuntos públicos y privados, que como satélite se ha replicado en todas las áreas y sectores del país, sean bajos o altos, donde el Estado se ha convertido en el mayor exponente de esta práctica.
Gobierno tras gobierno, las leyes y las constituciones se amontonan, se irrespetan, se olvidan y engavetan, porque el país parece acabarse e iniciarse cada cuatro años, sin ningún sentido de estrategia o Plan Nacional, por más consejos, comisiones o resoluciones que organismo alguno arme. Aquí al parecer lo que manda es la Ley de Herodes “o te Chingas o te jodes”. Algo hay que hacer, porque de lo contrario vamos a terminar como fiesta de mono, pero sin la música, el brindis, ni el baile.
El hecho de que bandas al servicio del PLD, borrara, el pasado domingo, el mural amarillo – que al parecer molesta- con la clara intención de que la Primera Dama, no lo viera en su recorrido por el sector de Nibaje de esta ciudad corazón, más que nada es una provocación, es una enseñanza de que este anillo palaciego que rodea al poder de los mega-millonarios de PLD y Cia, pretende estar a sus anchas y entendiéndose ellos con el pleno poder dar y quitar cuanto les da la gana.
El caso de las Aduanas de Santiago, está vigente todavía sin algún culpable que asuma su cuota de castigo, Euclides no quiere pagar la luz ni Chío ha respondido a las denuncias de los sectores productivos, ante la “Mafia de la Importaciones” enquistada en el Ministerio de Agricultura. La lista de los nombres y corruptos es tan amplia como el Comité Central del Partido de la Liberación Dominicana, bancarrota moral de una historia que no fue, ni quizo ser, “ni chicha ni limona”.