Como un ejercicio mecánico cada mañana me toca ver los periódicos escrito, virtuales e uno que otro blog de información, últimamente ya me está asustando la idea de no me sorprenderme como antes, cada día, cada semana aparece en este Macondo en medio del Caribe, una nueva novela que ver y olvidar. Nos entretuvo y hasta risa nos dio aquel avión, que todavía no ha vuelto -dizque el dueño, no lo ha reclamado- , hoy elemento más de nuestro inventario de chiste de ocasión. Pero cuando aparece un tal “Dr. González Alcántara”, con bisturí en mano y demás, operando tranquilamente en el Hospital Regional Universitario Dr. José Maria Cabral y Báez de Santiago, sin ninguna licencia médica y con la complicidad de algunos, para hacer dinero jugando con la salud y la ignorancia de la gente.
Tras pasada la consternación, hay que ponerse a pensar en esto, pero bien, porque cualquiera hace lo mismo o peor, en un país donde reina la falta de institucionalidad, hasta para hacer una fila en el mercado y donde todo se ha convertido en un botín, para cualquiera de los piratas que surcan el erario público y privado.
Este no es el primer caso de simuladores de médicos, ya hace seis meses otro fue el que descubrieron en el Hospital Infantil de esta misma ciudad, Al parece que es costumbre la de hacerse de imitado. Al menos en el circo sabemos las mentiras del Mago, en el afán de vendernos sueños y unas cuantas horas de sano entretenimiento, le permitimos el engaño.
Bautista Roja, Ministro de Salud, como máxima autoridad en el área y el Colegio Médico, debería buscarle la solución urgente a este problema de malas prácticas, antes que les cueste caro a los próximos ilusos, que caiga en las manos de estos profesionales de la mentira y la estafa.
Aquí imitar es una cosa cotidiana y lo hay de todo tipo, hay quienes la hacen de Ministros, Diputados, Senadores, Jueces y de vez en cuando hasta de Presidentes, es que la simulación y la mentira han salido más lucrativas que cualquier otra cosa, que significa mucho trabajo y que implica algún nivel de decoro y de honestidad.
La lógica en la que nos ha metido en los últimos años, es bien simple, mentir y mentir de verdad, con carácter y veracidad, con números y demás, sino pregunte le a mi amigo Lic. Hecmilio Galván, quien oso decir la verdad, por encima de la voz oficial- experta en la mentira colectiva-, en cuanto el decrecimiento real del sector ganadero. Al Ministro de Agricultura no se le movió un solo cabello, ordenando la destitución de Galván, de un puesto técnico que venía ejerciendo desde hace cuatros años en el Consejo Nacional para la Reglamentación y Fomento de la Industria Leche (CONALECHE), por a pegarse a la ética que en algún lugar de esta sociedad subvertida, puedo aprender.