Escrito por Franiel Genao Núñez (franiel.genao@gmail.com)
En ocasión, se nos hace difícil hablar de la Policía Nacional o de la Fuerza Armadas de nuestro país, debido al alto nivel de corrupción y de los compromisos, que sostiene algunos elementos de estas instituciones con el narcotráfico. A esto, se le suma los grupúsculos que se forma al interior de estos cuerpos armados, entornos a intereses comunes, que al final, los hacen parecer mas unas bandas de empresarios criminales, que agentes del orden y la paz.
En estos últimos días, recordando a Orlando Martínez, viva expresión del periodismo honesto y comprometido con las causas justas y la verdad. Vemos, que sucede cuando se tocan los hilos finos que sostiene el andamiaje malhechos de esos “gánster enganchaos”, a quienes les quedan cortos el personaje de Michael Corleone, de esa famosos película de Coppola de los años 70, El Padrino.
Hoy, entre el macuteo, para los de abajo y las generosas compensaciones por omisión o complicidad para los de arriba, no hay muchos cuerpos sanos, que buscar en estas instituciones.
Nos cuentas, nos cuentas mantener una estructura de Generales, Coroneles y el largo etc, de estrellas de estas fuerzas castrenses, que infunciona y deja al Estado, pagado sueldos al vacio. Pero mas nos cuentas la juventud, que se muere. Que se muere por eso ya tan afamados y cotidianos intercambios de disparo, que se escenifican en los sectores más marginados de nuestra sociedad, como cosa de la rutina nacional.
Como lo dije anteriormente, cuando los vaivenes de Comité Contra el Abuso Policial, en septiembre de año pasado, urge cambiarlo todo, es necesario, es obligatorio, para poder avanzar, hay que reestructurarlo todo.
Ya que, sin un cambio en sentido de la forma y contenido de estos estamentos de poder, seguirán siendo a la larga simples destacamentos de hombres armados al servicio de mejor cliente. Que es, en resumida cuenta, la única opción que le queda dentro del aparato del Estado capitalista, por ser esta función, la génesis de su creación.
Hay que aportarle siempre a la mejor opción del país, esta es y seguirá siendo la revolución, mientras sigan la misma partidocracia de siempre, hoy pintada de otros colores, pero con las mismas ideas de atraso conservador, que había en la mente de Chapita.
No habrá dinero para 4%, como tampoco voluntad política para cambiar la lógica del hacer y pensar de la Policía Nacional y la Fuerzas Armadas.
Ha medio siglo ya, de haber eliminado físicamente a Trujillo, todavía nos queda el germen del caudillo, plasmado en aquellas instituciones, que lo subieron y mantuvieron por mas de 30 años en el poder político, social y económico del país.
La tiranía cultural, que tenemos termina, cuando nosotros nos decidamos a indignarnos y acabar con ella.